Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Yo, al principio, lo dudaba. pensé que era un dicho algo exagerado. Pero desde que BamBam llegó a mi vida, entendí que esa frase es pura verdad.
BamBam es un Cocker Spaniel color caramelo, de orejas largas, ojos tiernos y energía desbordante. Cada vez que llego a mi casa, me recibe como si quisiera decirme mil veces “te amo” con la mirada y con esa cola que parece querer despegar del suelo.
Es mi sombra: está conmigo cuando desayuno, escribo, practico yoga o disfruto una copa de vino con un buen libro. Está cuando río y también cuando lloro, en esos momentos en que la ausencia duele. Se arruncha conmigo cada noche, como recordándome que no estoy sola.
Junto a Tinto y Panela, los otros dos perros de la familia, son mis despertadores y mis cómplices. Y aunque Panela no tenga pedigrí, decidí “bautizarla” como Guasquerian Pointer, porque para mí todos mis perros merecen sentirse especiales.
No sé qué palabras me diría BamBam si pudiera hablar. Pero sí sé que me ha mostrado, de mil maneras, lo que significa el amor incondicional. Y eso es más de lo que yo alguna vez soñé recibir.